lunes, 8 de junio de 2015

CAPITULO CUATRO.

EL REAJUSTE.

Muchos líderes no trabajan para mejorar su forma de pensar por sí solos, están más preparados para mejorar su comportamiento la forma que en la psicología subyacente, están acostumbrados a obtener retroalimentación sobre su comportamiento y fijan planes para cambiarlo, tratando de proceder según lo prescrito, pero no se ocupan de cambiar los resortes mentales que provocan dicho comportamiento sin embargo lo único que tiene sentido es analizar lo que está en nuestra mente, lo que da al traste con nuestra forma de actuar los puntos de vista distorsionados y las fuerzas emocionales que nos llevan al exceso y al desajuste como dijo Albert Einstein “no podemos resolver los problemas usando el mismo tipo de pensamiento que sirvió para crearlos”. El cambio de mentalidad y comportamiento es complejo para muchos líderes porque requiere dejar al descubierto los mecanismos de defensa de subconsciente que respalda sus comportamientos excesivos. Pero aunque resulte difícil de creer podemos aprender a reajustar nuestras virtudes incluso aquellas en las que más confiamos y que identificamos como responsables de nuestro éxito la buena noticia es que el exceso que constituye nuestro problema es parte de la solución en el están todas las capacidades necesarias para cambiar lo único que hay que hacer es aprender a regular las mejor hay algunas formas de hacerlo:

·         Saber en qué sobreactuamos: no podemos reajustar si no sabemos en qué sobreactuamos solo existe una forma de averiguarlo y consiste en preguntar en una conversación informal o en una evaluación formal, también puede utilizarse un cuestionario de este tipo se basan en una escala del uno al cinco que asume que las puntuaciones más altas son mejore habrá que asegurarse de incluir alguna herramienta para que los colegas de trabajo indiquen el uso excesivo de sus virtudes.

·         Pillarse a uno mismo: una vez que los directivos son conscientes de aquello en lo que se excede los que consiguen reajustar a menudo dicen “me pille” pillarse a uno mismo es esencialmente un acto de toma de conciencia y fuerza de voluntad, permite ser sensible a las señales que indican que uno está a punto de ir demasiado lejos y frenar antes de que eso ocurra como por ejemplo cuando alguien es consciente de su tendencia a una excesiva franqueza puede aprender a estar alerta a los estímulos que desencadenan esa respuesta, a menudo estas señales son físicas.

·         Escoger una directriz: otra herramienta que ayuda a reajustarse es la de escoger una directriz enunciada de forma simple que este siempre este en nuestra mente en el mundo del golf se habla del swing thought un único recordatorio que le golfista se hace a si mismo para corregir algún defecto al tiempo que golpea la bola la idea que al realizar mucho ajuste a la vez es del germen del fracaso.

·         Adoptar una pauta: otra forma eficaz de reajustar un punto fuerte es adoptar una pauta incluso si existe una sincera intención de mejora esta fracasado si no se basa en la disciplina y la rutina y las pautas de actuación aportan ese sostén, para refrenar su tendencia en otorgar a su equipo demasiada autoridad una ejecutiva se fijo como rutina estar en la oficina todos los martes por la tarde y reservar treinta minutos para cada uno de sus subordinados.

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